Mi camino personal y el nacimiento de «El Viaje Oncológico»

Hay un momento del que casi nadie habla.
Un momento silencioso, íntimo y profundamente confuso.

Es ese instante en el que el tratamiento termina, los médicos te dan el alta y el mundo espera que vuelvas a la normalidad…
pero tú sabes que nada es igual.

Este artículo nace para hablar de ese lugar.
Y también para presentarme.

Mi historia empieza antes de «El Viaje Oncológico»

Tenía 22 años cuando fui diagnosticada con cáncer de vejiga.
A esa edad, la palabra cáncer no encaja en ningún plan de vida. No estaba preparada para escucharla, ni para todo lo que vino después.

Viví el impacto del diagnóstico, la cirugía y la quimioterapia. Viví el miedo, la incertidumbre, el cuerpo sometido a tratamientos invasivos.
Pero con el tiempo comprendí algo que hoy digo con absoluta honestidad:

Lo más difícil para mí no fue el cáncer.
Lo más difícil fue el después.

Cuando el tratamiento terminó, todos celebraban que “ya estaba bien”.
Yo, en cambio, me sentía profundamente agotada, desorientada y desconectada de mi cuerpo.

Mi energía no volvía.
Mi mente estaba en alerta constante.
Mi cuerpo ya no me resultaba familiar.
Y emocionalmente… me sentía sola.

No entendía por qué, si había “superado” el cáncer, no conseguía volver a la vida de antes.
Me culpaba. Me exigía. Me decía que debería estar agradecida, fuerte, feliz.

Pero algo dentro de mí sabía que no se trataba de actitud.
Se trataba de un proceso que nadie me había explicado.

El post-cáncer: El gran olvidado

Durante años atravesé ansiedad, depresión, agorafobia, miedo a la recaída y una profunda crisis de identidad.
Había sobrevivido, sí. Pero no sabía cómo vivir después de todo aquello.

Probé distintos caminos. Psicoterapia, medicación, intentos de “volver a la normalidad”…
Hasta que, casi sin buscarlo, llegué a la Programación Neurolingüística (PNL) y al Coaching.

Ese encuentro lo cambió todo.

No porque borrara lo vivido, sino porque me permitió reordenarlo.
Comprender cómo mi mente había aprendido a vivir en modo supervivencia.

Aprender a reprogramar mi mente para la calma y la salud.
Escuchar mi cuerpo sin exigirle que fuera el de antes.
Reconocer mis emociones sin juzgarlas ni taparlas.

Por primera vez, sentí que no tenía que volver atrás.
Tenía que avanzar… de otra forma.

De la experiencia personal al propósito

Con el tiempo, comprendí que mi experiencia no era solo una historia personal, sino una llamada clara al propósito.

Había un vacío enorme en el acompañamiento emocional después del cáncer.
Un territorio invisible entre el hospital y la vida cotidiana.
Un lugar donde muchas mujeres —como yo— se sienten perdidas, incomprendidas y profundamente solas.

Decidí formarme de manera rigurosa y consciente:
en Programación Neurolingüística, Coaching, Inteligencia Emocional, Mindfulness y Acompañamiento Oncológico.
No para “arreglar” a nadie, sino para caminar junto a otras mujeres con respeto, ética y humanidad.

Así nació El Viaje Oncológico.

Qué es realmente El Viaje Oncológico

El Viaje Oncológico no es un programa para “volver a ser la de antes”.
Es un espacio para integrar lo vivido y descubrir quién eres ahora.

Acompaño a mujeres que han superado un cáncer y sienten que su vida ya no encaja en la anterior.
Mujeres que viven entre el agradecimiento por estar vivas y el miedo constante.
Que se miran al espejo y no terminan de reconocerse.
Que sienten cansancio, confusión, vacío o una necesidad profunda de sentido.

Mi enfoque integra mente, cuerpo y emoción.
Trabajo con herramientas prácticas, presencia consciente y una escucha profundamente humana.

No acompaño desde la teoría.
Acompaño desde la experiencia vivida, la formación profesional y una certeza clara:

Sanar no es volver atrás.
Sanar es aprender a vivir desde la nueva tú.

Si estás leyendo esto…

Quizá tú también sientas que algo dentro de ti necesita ser atendido.
Quizá ya no estés en tratamiento, pero tampoco te sientas realmente en paz.
Quizá el mundo haya pasado página… y tú aún estés reconstruyéndote.

Si es así, quiero que sepas algo importante:
no te pasa nada malo. No estás fallando. No estás sola.

El post-cáncer es un viaje en sí mismo.
Y como todo viaje profundo, se transita mejor acompañada.

Este blog nace para dar voz a lo que muchas viven en silencio.
Para ofrecer comprensión, recursos y un espacio donde sentirte en casa.

Gracias por estar aquí.
Este puede ser el comienzo de un nuevo capítulo.

Si sientes que este texto resuena contigo, te invito a conocer El Viaje Oncológico o a reservar una sesión inicial gratuita para ver si este acompañamiento es para ti.

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